baño chico, infierno grande
la verdad es que no sé cuántas personas trabajamos en mi dependencia, ni podría decir si somos más mujeres que varones. sí sé que somos un montón. a mí me da la sensación de que somos como ochenta minas las que vamos todos los días ahí. y a partir de esa sensación puedo establecer que cada vez que arrimo mi culo al retrete de mi dependencia estoy exponiendo mi salud a una infección. un solo baño, un solo inodoro, un solo todo para que ochenta damas paseemos nuestra humanidad a diario. hagamos promedios, yo voy unas cuatro, cinco veces porque tomo dos litros de agua por día y, como es sabido, todo lo que entra tiene que salir. pero no todo el mundo acostumbra ingerir tanto líquido ni todo el mundo puede sacarse todo lo que le entra: cosas que pasan y nos definen, qué va a hacer. En el mundo hay tres clases de mujeres: las que mean mucho, las que mean poco y las que no mean. también hay un cuarto grupo, en esa tiponimia se engloban las que cagan en el baño del laburo. considero que, alguna vez, algo te puede haber cambiado el biorritmo de modo que se te trastocan los hábitos y bueno, no te quedó otra, no te dio tiempo de ir hasta el servicio del mc donald, está bien... evacuá en nuestro único retrete que te vamos a perdonar. ¿Pero tenerlo como rutina? ¿Hacerlo en el único inodoro que tenemos para compartir entre ochenta minitas?
un solo inodoro, uno solo para ochenta damitas que desfilan a razón de dos veces por día (promedio entre las que se mean todo y las que no mean nada). Usted dirá que no hay que exagerar, será un solo baño pero lo limpian cada 30 minutos, máxime considerando que pertenecemos a una dependencia que tiene poder de clausurar un local si su baño no reúne las condiciones de salubridad e higiene establecidas por la normativa vigente. error. los baños ("el" baño) ni siquiera se limpian una vez al día. usted podrá decir también que este es un post escatológico y yo le digo que, evidentemente, pero que más escatológico es el baño de mi laburo y nadie dice nada, también se lo aseguro.
el baño está sucio, las paredes se vienen abajo, a veces se le quema la lamparita (que por supus no es de las ecológicas) y nadie la cambia y tiene un tacho (para tirar todo aquello que no se puede arrojar por el retrete) que tiene una tapa que hay que tomar con la mano para poder abrir. Poner la mano sin lavar en una tapa en la que otras setenta y nueve mujeres, que bien pueden haber pasado antes o pasarán después, ya han puesto o pondrán sus propias manos sin lavar, puesto que uno se lava las manos después de "ir" al baño y cuando una está "en" el baño todavía no "fue"" al baño, ergo aún no se ha lavado las manos. y si necesita levantar la tapa es porque tiene para tirar algo que no entra o que no debe arrojarse en el retrete. por eso esos tachos suelen tener pedal, una aprieta el pedal con la patita que más le guste y ábrete sésamo, la tapita se levanta. problemitas: el pedal está roto y todas la manitos levantamos la tapita.
llega luego el momento de lavarse las manitas. hasta hace poco tiempo el único jabón con el que se podía contar era de esos que son como pelotas de rugby pequeñas que no se acaban nunca y que huelen a telo de constitución, donde todas y cada una de las ochenta mujeres que trabajamos en mi dependencia pasábamos nuestras manotas sucias, luego, por supuesto, de haber levantado la tapa del tacho. la gripe A ha tenido que colapsar al mundo para que nuestros gritos silenciosos lograran que compren jabón líquido y toallas de papel. qué milagro ir al baño y poder secarse las manos con otra cosa que no sea el culo del pantalón. volviendo a la limpieza del receptáculo, que debería ser inmaculado, el baño es tal inmundicia que los de la estación del san martín son más limpios. yo me he tomado el trabajo de dibujar un círculito sobre algunos mocos que algunas asquerosas han dejado perpetuados allí y siguen desde el exacto día en que entré a laburar, hace dos años. vale decir que por lo menos en dos años nadie ha considerado necesario pasarle un trapo con lavandina a los azulejos del único baño que tenemos las ochenta mujeres que laburamos en mi repartición. es cierto, yo no voy a negar, que el personal de limpieza es acotado y que, para colmo de males, dos de los cuatro se jubilaron, pero es un baño, un baño donde si engordo un talle mi culo no entra, esto te tiene que dar la dimensión no ya de lo grande que es mi culo sino de lo pequeño que es el baño. me falta hacer la historia del papel higiénico pero me da vergüenza y hasta pena de mi propia suerte. resulta que alguien inventó que no se debe poner papel higiénico en el baño, como sucede en todos los baños del mundo civilizado, y si no en todos en muchos, que sé yo vos vas a burguer y hay papel en el baño, vas a la ypf del último pueblo perdido de la quiaca y hay papel en el baño, vas a mi casa y hay papel en el baño... vas a la dependencia donde yo laburo y no: NO HAY PAPEL HIGIENICO EN EL BAÑO. el argumento para explicar que no se puede dejar papel en el baño es porque se lo roban. se lo roban porque no ponés las cajitas tipo valot que vienen con candado. no los apures con esta respuesta porque te dirán que también se robarían el candado, con lo caro que es el candado. bueno, si vos tenés delincuentes trabajando en las dependencias, si chorras de manos sucias van al mismo baño que yo, comprá más papel, hermano, que no puede ser que haya que andar con el rollo en la mano desfilando por toda la dirección de bla bla bla del gobierno de la fucking ciudad de buenos aires. la buena nueva es que le pusieron llave al baño. parece que no alcanzaba con que ochenta chicas pasáramos a diario por un único retrete que los de arriba, que son otra jurisdicción, mandaban a la gente a utilizar nuestro baño para que no le ensucien el de ellos. pero por qué no se van a lavar el espíritu con bencina, hijos de la ciudad de buenos aires. porque hay que ser turro para tener el siguiente pensamiento: no quiero que ensucien mi baño, vayan a ensuciar el de las pelotudas de abajo. qué mierdas, mi dió’. así que ya la situación no daba para más y ahora llavean el baño cuestión que cuando llegas a la puerta, apretando las piernas porque los propios sistemas de supervivencia que elabora nuestro organismo hacen que te aguantes como para ver si lográs evitar una ida al contacto con los gérmenes de ochenta sucias que te acompañan en este calvario que es el trabajo municipal, te das cuenta de que te olvidaste la llave. en esta circunstancia se está estableciendo una nueva ley de murphy: siempre que olvides la llave del baño, el baño permanecerá con llave; siempre que recuerdes llevar la llave del baño, en el baño habrá cola de muchas mujeres con la llave del baño en la mano. así que ahí andamos. el primer día había treinta copias de la llave. hoy deben quedar tres, con lo cual a cada rato alguien mete sus mugrosos tentáculos en la bolsita de mi papel higiénico para buscar la llave del baño. yo les ruego que no tiren la llave en la bolsita del papel porque es un asco que todos estén metiendo sus manos en una bolsa donde está el papel que después estará en otras zonas delicadas de mi cuerpo, pero todos me miran como si estuviera loca. y estoy loca. nadie que trabaja dos años en este lugar puede decir sin mentir que sigue siendo una persona normal.
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