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diario de una empleada pública argentina

el ángel de la dirección

el tipejo es un fascista de cuarta que encima tiene fama de ser buchón del director. concretamente, vayas por donde vayas, te dicen que tengas cuidado con él porque le pagan para estar mirando lo que hacemos o dejamos de hacer y, después, pasarle informe al superior. ya de por sí, que eso sea mínimamente cierto, me da ganas de estamparlo contra la pared del baño de mujeres, esa que está llena de mucosidad añeja. pero como si fuera poco es de los que se quieren hacer amigo. de los que para ir a cantar que visitás demasiado la página de facebook, se pasa horas chateando con minitas en el facebook. cuando no está mirando culos virtuales, mira sin disimulo los culos estatales: creerá que son un bien público, un recurso municipal, vaya uno a saber, pero siente derecho sobre todos y cada uno de los traseros de la dirección que nos reúne. es curiosa su predilección por la parte de atrás que, acaso, pueda vincularse con su recurrente interés por los travestis. busca conversación todo el tiempo y se le nota que su único objetivo es tener alguna posibilidad de conquista, no le interesa mucho a quién, él quiere levantar chicas. entonces, si le decís que estudiás corte y confección y que tu sueño es ser costurera barrial, él vendrá con los fascículos de su abuela que no sabía coser, pero bordaba de maravillas. no sé cómo sería si el tipo fuera lindo, guapo, chulo, buen mozo, atractivo, sospecho seriamente que a mi me provocaría el mismo asco, pero encima de todo es desagradable y ya está mayor como para tener una mínima expectativa con las chicas de veinte, preciosas y curvilíneas que abundan en la sala. al principio me sorprendía y me provocaba pena, cuando no le conocía el costado (centro, en realidad) facho y sus funciones de buchón, pensaba: cómo este chabón puede tener la mínima esperanza de que una de estas pibas siquiera lo registre. un tipo que no tiene verso, no tiene encanto, no tiene una profesión que te pueda provocar admiración, no tiene pasado, no tiene futuro, se jacta de un presente tan patético como el que tiene: ganarse la vida buchoneando a compañeros. y no para, no para, no para de decir pelotudeces, una detrás de otra. es de los que tienen una vagina en la cabeza y andan todo el día rascándose el cuero cabelludo. no sé cómo hace pero cualquier comentario que sobrevuela el espacio común que compartimos, a él lo remite a fantasías primarias del tipo cómo se cogería a ésta, cómo le rompería el orto a aquella, lo que no le haría a tal si tuviera la pinta de cual. sus consejos a las chicas son de un nivel de misoginia tan patético que me da ganas de hacerlo mujer y que tenga que padecerse a sí mismo. el otro día le dijo a una amiga que por un trago no se dejara tocar, pero por un auto, sí. a cuento de qué venía el comentario, nadie entendió, pero lo dijo. no sé, alguno pronunció auto y él dijo que se dejara coger por el chongo que le pudiera llegar a regalar un auto. es el tipo de mierda que piensa que las mujeres tienen el clítoris en la billetera. bah, no creo que sepa que las mujeres tienen clítoris. para él te bancas una chiquita por la guita o te dejás hacer mierda con una grande también por la guita. las mujeres a) no sentimos placer, b) no podemos comprarnos bienes por nuestros propios medios. le prometí a una amiga que un día voy a ir y me voy a poner a imitarlo, a ver qué dice si una mina se pasa todo el día mirando el bulto de sus compañeros, llevando todos los temas a la cama y jactándose de los metros de pija que se comió. no es que haya perdido la sutileza, aunque ciertamente la perdí, sino que el tipo habla así, desconoce la metáfora. él se expresa adelante de sus compañeras como si estuviera en el vestuario de varones tras un partido de fútbol. sabe que estamos ahí pero le parece absolutamente irrelevante. canta, silva, mantiene conversaciones de una punta a otra de la dirección como si en el medio, entre él y su interlocutor, no hubiera nadie o los que estamos no tengamos ningún valor. pregunta pelotudeces, te saca el teléfono de su lugar y no lo regresa, realiza llamadas privadas hablando en un tono alto como si estuviera en su casa y todos estuviéramos haciendo lo mismo que él: nada. es un infeliz nato. utiliza su carné de inspector y la camioneta oficial del gobierno de la ciudad para piropear nenas con uniforme escolar. y lo peor es que lo hace con alguna ilusión de que las menores de edad le den bola. no reconoce el límite y si le sugerís que no está bien lo que está haciendo no reacciona de ningún modo porque le da igual, no escucha, nada le importa. es de los que viven mirando para afuera. cree que Europa y estados unidos son mejores y no tiene ni puta idea de por qué lo dice pero le repite a todo menor de 25 años que se raje de este país de mierda, que se haga el pasaporte de la comunidad si tiene algún antepasado europeo. en su puta vida debe haber pisado un aeropuerto internacional pero asegura que con el pasaporte de la comunidad pasás sin necesidad de abrirlo, sin colas, sin miramientos, como si uno pudiera ser el hijo de puta más grande del planeta pero si tiene pasaporte comunitario es un señor y si no lo tiene se convierte, automáticamente, en un sorete, no importa cuáles sean sus valores. ¿será necesario aclarar que él no tiene pasaporte, ni siquiera argentino, y que vive en este país de mierda? para él, a los negritos hay que matarlos a todos, todos los que no tienen guita son negritos y los que tienen guita pero son negritos, también son negritos y merecen morir. todas las mujeres, sean negritas o no, están en el mundo para una sola cosa: ser penetradas por él -si son lindas- y ser penetradas por los demás si son feas. los peruanos son negritos, los bolivianos son bolitas y negritos, los negritos argentinos son negritos y de mierda. sí, sí, también se deleita contando chistes antisemitas y, por supuesto, cualquiera que tenga la perversa (y obvia) reminiscencia al jabón, lo derrite de placer. le gustan las armas y practica tiro. sabe de caza y seguro que anda "calzado" aunque debe ser tan cobarde que va a terminar metiéndose el revólver en el bolsillo trasero de su pantalón de corderoy beige. saluda a todo el mundo y tiene tiempo para conversar de cualquier cosa y la capacidad de siempre saber sobre lo que se está hablando. él todo lo sabe y todo lo soporta. lástima que no se de cuenta de que ya nadie puede soportarlo a él.

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