dios los cría y el Estado nos amontona
para resistir en el universo municipal hay que tener nervios de acero y clonazepan extra en el botiquín de primeros auxilios: las remuneraciones deberían incluir rivotril y las partidas presupuestarias también. pero mientras intentes ser habitante de ese mundo sin consumir paz química, los nervios, el sentido común y el de la contención de los instintos estarán siempre al borde de perderse. uno navega entre la cordura y dos certezas vasculantes
a) que en cualquier momento perderás el sentido de realidad
b) que más tarde o más temprano te convertirás en un verdadero municipal.
Ambas certezas te conducen a una conclusión inequívoca: ni siquiera calificás como verdadero municipal. ¿qué soy entonces?
se trata de preguntas de una profundidad vital. a menudo te descubrís haciendo cosas que no deberías hacer y más a menudo todavía, mientras te encontrás en un sitio donde todo parece organizado para que te pierdas, notás que uno o más de tus compañeros, ya recibido de municipal (o nacional, el tema es el Estado como figura empleadora) te mira como diciendo “ya vas a aprender”. Ayer, sin ir más lejos, una inspectora me dijo:
_ ya entenderás que para resistir en un lugar como éste tenés que hacer lo mínimo necesario porque si hacés más, nadie lo valora.
_ ¿y si hacés menos?
_ nadie se da cuenta.
_ ¿y si no me sale hacer lo mínimo o menos?
_ sentate a esperar que ya te va a salir.
el equilibrio en una reparticion estatal es dificil de alcanzar pero lo más complicado es mantenerlo. si hacés lo que tenés que hacer, te sentís al pedo porque, generalmente, son cosas que no sirven para nada; si hacés lo mínimo, que sería presentarte en el lugar de trabajo y cumplir el horario estipulado, te sentis un ñoqui de papa y si hacés más de lo que te corresponde te sentís una boluda importante. esto lleva a pensar, si es que todavía conservás esa mala costumbre, que definitivamente no es bueno perpetuarse. Deberían sancionar una ley que prohiba la permanencia de cualquier mortal en un lugar público, entendido público como sinónimo de estatal (porque nunca falta el purista que aclara que público también es un banco, como si laburar en un banco no fuera igual de peligroso que hacerlo en una dependencia del Estado) por más de cuatro veranos. en el tercer año los vicios se empiezan a adherir a la corteza cerebral y el germen de la impunidad, esa cosa de no considerar malas aquellas acciones que hasta ayer nos parecían tremendamente perniciosas o que todavía hoy, si las realizan otros, nos resultan deleznables, se va acomodando en tu adn. Tampoco asientas con la cabeza porque 1) seguro que no sos empleado municipal 2) también hay privados con el sentido de la impunidad más desarrollado que el ego, bástese mirar a macri para ejemplificar lo que digo. Pero el tema es que siendo municipal resulta impensable zafar de esa condición, siempre en diferentes grados, por supuesto, que no es lo mismo llevarse una resma de papel porque “total los políticos se la llevan toda”, que hacer desaparecer expedientes a cambio de dinero.
digamos que yo estoy en salita de dos y todavía me sorprendo de algunos códigos. el otro día nos lamentábamos con uno de mis compañeros de la tarde y nos pusimos a observar la fauna desde atrás, una panorámica que te digo… da para saltar al vacío con miedo de que esté lleno. de pronto nos empezamos a reír y le digo, al tiempo que me dice:
_ ¿no seremos iguales solo que no nos damos cuenta? ¿no será que ellos nos miran y ven lo mismo que nosotros vemos en ellos? ¿no será un espejo de en serio?
y nos corrió un frío por la espalda que no sé para qué andamos pidiendo aire acondicionado con tanto ahínco. raúl, el amigo de la tarde, y yo solemos quedarnos últimos en la repartición y, como dos boludos contratados, nos tomamos el laburo de recorrer compu por compu comprobando que otra vez las dejaron prendidas, apagando monitores, ventiladores, impresoras, luces… energía no renovable, que le dicen. cerramos ventanas, salvamos equipos de la intemperie. a veces se nos da por seguir con los interrogantes absurdos y nos preguntamos por qué nos tenemos que andar ocupando de recursos de los que nadie se ocupa, ni siquiera el que cobra específicamente para ocuparse, pero es más fuerte que nosotros y dejamos las cosas a salvo. Lo difícil de este tipo de situaciones es el manejo de la autoestima porque o te sentís un boludo o te sentis una mierda. Siempre terminamos explicando que uno no puede ir en contra de su esencia.
_ ¿esencia de vainilla, raúl? ¿cuál será nuestra esencia? ¿seremos esencialmente pelotudos?
la nuestra es una reparticion que no tiene seguridad porque el jefe superior debe tres meses, parece que tuvo que pagar las expensas y no le alcanza para la seguridad privada. de modo que las puertas permanecen abiertas y puede entrar cualquiera que nadie le va a preguntar qué necesita. ¿o acaso vos le preguntás a los chorros qué necesitan? Resulta insólito que aún no hayan desmantelado el lugar y lo escribo hoy porque nos estamos mudando así que ya no habrá posibilidad de atracos, ahora los atracos se van a provocar afuera de la dire porque adentro no quieren llegar ni los ladris, pero eso es tema para otro post.
lo peor es que muchas veces nos preguntamos, cuánta inquietud que provoca este trabajo, san expedito, si seremos responsables de los objetos que están ahí. cuando desaparece algo a los primeros que piden data es a nosotros, claro porque somos los últimos en irnos. esa idea de que para ser chorro hay que quedarse en el segundo turno es medio ridicula, pero ahí de medio ridículo para arriba tenés todos los niveles hasta llegar al absurdo puro. no sé, a la vez, como te digo una cosa, te digo la otra, hay empleados estatales que laburan y hay empleados estatales que laburan mucho. tenés el tercer grupo de empleado estatal: el que no trabaja ni en pedo. y un cuarto tipo que ni labura, ni va al laburo, ese ya es el ñoqui vip que encima que no viene, cobra viáticos por no venir. tenés que ver a uno de la subdivisión de los que van pero cuando quieren, no laburan pero se quejan, se quejan y se piden el día por lo que la queja les afecta, pidiendo que le reconozcan la nocturnidad. corresponden 100 pesos mensuales más por trabajar hasta tarde, pero este pibe como es tarde se va antes, o sea se va cuando todavía no es tarde, ¿entendés? trabaja dos horas porque si no se le hace tarde y de esas dos horas que trabaja, no trabaja, yo sé que es complicado de asimilar, pero es así. y el tipo tiene tal desparpajo que va y putea si le quitan la nocturnidad. si no te quedas ni siquiera hasta la diurnidad, papi, no podés ser tan mierda de reclamar. ese es el que a donde te dormís, te vela. ya el viático del ñoqui que ni viene al laburo es para caerse y no levantarse, no si en la municipalidad todo el año es carnaval y los días de carnaval, no laburamos.
lo que hay que reconocer es el talento del que hace la selección. diganmé quién hace el casting de esta peli porque es brillante, un grupo de enfermos que ni que lo veas lo podés creer. a veces dudo: ¿es un laburo o un centro de rehabilitación? Somos como una colección remaxterizada de los que perdimos la fe y no queremos volver a encontrarla, como un atajo al infierno, un camino de vuelta pero sin ida. una cosa que tenés que estar ahí para comprenderla, lástima que cuando llegas es porque perdiste la capacidad de comprension. corrijo, cuando llegás es porque perdiste la capacidad. punto. o, peor todavía: cuando llegás es porque perdiste...
siempre hay un municipal que te escupe el asado (o te lo espolvorea con orégano)
puede que albert tenga buena intenciones, que sus recomendaciones sean oportunas, además de muy didácticas, pero a mí ya me sublevan el espíritu, por no decir que me rompen soberanamente las glándulas salivales. alberto debe ser el empleado más viejo de la dirección, lo que no quiere decir que sea el de mayor antigüedad. él, como tantos otros, considera que todo lo sabe y nada le sorprende. y, claro, la sabiduría que dan los años, ya me va a pasar, no pierdo la fe. lo cierto es que a mi me gustaba escucharlo de vez en cuando. ¿será que el secreto de algunas relaciones, o de todas, radica en el "de vez en cuando"?
la cosa comenzó a terminar entre alberto y yo, el día que el jefazo lo pescó navegando por internet. bogludeando, vamos, algo que hacemos todos con mayor o menor intensidad según las ganas, la humedad y la velocidad de la puta madre y señora internet. cuestión que alberto pasó a ser mi compañerito de banco porque desde esta ubicación, a juicio de la autoridá, se sentiría más controlado y abandonaría sus prácticas virtuales. ni lo uno, ni lo otro. vale decir: ni se sintió más controlado, ni abandonó sus prácticas (ni las unas, ni las otras).
nada, que una cosa es hablar con alguien de vez en cuando y otra, bastante diferente, es que alguien te hable todo el tiempo, todos los días, en cualquier momento y por cualquier motivo. tengo unas capacidades limitadas, lo reconozco. capacidades limitadas y tolerancia eliminada de mi disco rígido, que era lo único rígido que me quedaba.
un día, como quién te dice buenas tardes, alberto me pasó la lista de los alimentos transgénicos que se comercializan sin impedimento legal en el país. cuando la leí, me quedé entre el espanto y la muerte: si empezaba a preocuparme por cada punto de esa enumeración de potenciales peligros, tenía que apurarme a encontrar un método no transgénico de suicidio porque todo lo que consumo tiene algún gen modificado y si no lo tiene, engorda. aún así me pareció divertido conservar la lista, para algo sirve este laburo, pensé, y me guardé el archivo en el pen drive. si algún día me decido por la inmortalidad, ya tengo un listado menos qué conseguir. o, quién te dice, incorporo un rubro en el tutifruti: almientos transgénicos de libre comercialización.
otra vuelta me dictó la nómina de marcas de puré de tomate que están autorizadas por el Inti, hay solo cuatro o cinco aprobadas y las demás son pura porquería, parece que les ponen el mismo colorante que a las pinturas latex para darle el tono rojo tomate. desde ese día compro salsati que es la única marca no prohibida que recuerdo, aunque todas las demás se siguen vendiendo por la mitad que la salsati. que no me muera intoxicada por una salsati porque, muerta como esté, los hago puré perita a todos estos fundamentalistas ecológicos de juguete.
más tarde me acusó de irresponsable por usar fritolim (el rocío vegetal que no tiene grasas trans) para hacerle huevo frito a mi hija (en lugar de huevo frito, hacemos huevo fritolim) porque asevera que provoca daños irreversibles y terminaremos con episodios de hipertensión las dos: mi hija por comerlo y yo por hacerlo. y siempre un pero, viejo, así no se puede ser feliz. que si el celular no me revienta en la cara (y me muestra las fotos para que le crea), me traerá esterilidad (no hay modo de que incorpore a su memoria emotiva que no pienso tener más hijos), que la fotocopiadora, ahí, dónde la tenemos instalada, nos está matando con sus rayos cancerígenos, que el humo residual del tabaco que sube por las alcantarillas y la cáscara de nuez que se te atraganta cuando la aguja del reloj se pone en paralelo con la línea telefónica.
empecé a cuidarme de tantas cosas que el estrés me elevó los valores de intolerancia municipal. pero me daba no sé que así que seguí escuchando a alberto y sus verdes ensolves. hasta que un día me levanté con los triglicéridos torcidos y terminé con la ecología de copetín, esa que viene impresa en folletos papel ilustración con la leyenda concientizadora de boludos que dice: "piense antes de imprimir, los bosques se lo agradecerán". ¿hace falta que tales quinientos árboles para decirme que ahorre papel, incoherente verde manzana?
enfinmente: hablaban los compañeros de la pizza y cómo la amasan, porque los pibes de la municipalidad tienen la costumbre de pasarse recetas de cocina, lo hacen con la misma impetuosidad con que comentan el auto que se van a comprar o la mina que se quieren levantar: no sabés la pizza que me amasé el domingo, treinta y dos grandes de muzzarella, eh! sin parar. y ahí va que se cuentan los secretos de la masa, discuten si piedra es de gay y cancha es de macho, que la levadura en sobre o en cubito y la salsati no contaminante que los re mil parió, qué grandilocuentes son hasta para cocinar un huevo duro, loco. no va que a un pedazo de detallista por la paz se le ocurre decir que le puso orégano. sí, orégano a la fucking pizza. para qué. le hubiera metido insecticida y alberto no hacía tanto alboroto. quién sabe por qué pero no pude soportar que también se la agarre con el orégano, qué carajo se tiene que meter con el orégano, siempre tan gauchito. cortás un tomate al medio, le tirás un poco de sal, orégano y te glorifica el alma. pero alberto no entiende lo que es la lealtad gourmet así que me miró serio, como quien va a revelar una premisa que modificaría mi destino, y con rigurosidad cientítica afirmó:
_el orégano provoca cáncer de próstata, mijita.
respiré hondo, lo miré lasermente y con seguridad empírica le respondí:
_ sabés qué pasa alberto? yo no tengo próstata, así que no me rompas más la amígdala, que cuando me la rompen despido toxinas de alta irritabilidad.
pero alberto es de ese tipo de personas que solo está dispuesta a dar, así que habla y habla y habla mas nunca escucha, casi te diría que ni siquiera necesita que vos lo escuches a él, basta con que no lo contradigas y abandones el orégano.
_ ¿sabés que hago yo, piba?, le pongo tomillo.
_ pero el tomillo no es orégano, alberto ¿por qué tengo que dejar de comer orégano para que tu próstata no se impresione?
ta bien, lo reconozco, mi voluntad para sostener la rebeldía es nula. así que ya ni las pizzas son lo que fueron en mi vida. conste que no es que crea en todo lo que dice alberto y si me banco el tomillo en la grande de muza es en nombre de la salud prostática de mi hijo, con todo lo que eso significa para mí y mi decendencia. lo que pasa es que el orégano no tiene partículas cancerígenas, pero que las hay, las hay.
este es el baño municipal









viagra virtual
si le faltaba algo a este proyecto de hombre que se cree macho porque dice: "che, tamo’ de paro, los inspectores tienen que tomar viagra...", era mirar fotos de minas desnudas en el laburo. yo me pregunto por qué razón, en virtud de qué, a cuento de qué, según qué lineamiento de convivencia, de buen gusto, no ya de buenos modales, porque sabido es que la desnudez poco tiene que ver con los buenos o los malos modales, pero por qué carajo este tipo no tiene algún reparo a la hora de ejercer sus deleites íntimos en un lugar tan público y, por propia definición, tan poco privado, como nuestra dependencia. en qué momento le habrán dicho que somos una gran familia y que en las grandes familias uno se urga la nariz y mira fotos de minas en bolas sin importar que haya otros miembros delante (o detrás), dicho esto sin ánimo de humoradas.
a mi, y es evidente que no es pacataría pero habrá que aclararlo porque siempre hay algún caído del catre que no comprende mis quejas, que un guarango esté mirando fotos de una mujer desnuda al grito de: ·"che, amaruti, vení a ver esto, no sabés lo bien que te va a hacer; che, baloncesto, vení a mirar a esta vieja, no sabé’ lo buena que eshta, dicen que tiene 54 años, andá a saber, pero mirá, vení, te digo que mirés, ta más buena que comer dulce de leche con la mano..." me provoca el bloqueo del hemisferio cerebral que tiene entre sus funciones las de reprimirme los deseos más oscuros. De suerte que algunos compañeros que ya saben de mi intolerancia hacia este ser bajo me distrajeron para que no le clave un matafuego con carga vencida en el exacto punto medio de su excelentísimo upite, además de preguntarle, justo cuando la bocaza le quedara abierta por el dolor, cuántos años cree que aparenta él que decide tan suelto de cuerpo que la mujer de 54 es una viejarda aunque, igual, "cómo le daría hasta dejarla no sé cómo".
también le preguntaría a este dinosaurio con carné, si no me diera tanto asco dirigirle la palabra, cómo imagina que quedaría una foto de su humanidad sin ropas, tal luego él, a sus jóvenes cincuenta y pico, siempre y cuando no le resulte muy agotador evaluarlo.
ahora, ¿es necesario? ponele que te llegó un correo, lo abriste desprevenidamente, sin darte cuenta de que si decía ganadora del concurso de mujeres desnudas, los archivos de jpg probablemente tendrían en su contenido mujeres en bolas, cerralo, junto con tu ojete, y si estás tan necesitado de ver un cuerpo desnudo, aunque más no sea en fotos, apurate a terminar con todo así te podés ir a casa y mirar lo que tu privacidad y la ley (porque mirar colas de nenas de colegio es un comportamiento perverso, alguien debería decírselo a este señor alguna vez) te permitan.
pero por qué yo tengo que presenciar cómo un elemental se masturba virtualmente delante de mi. que alguien me lo explique, de ser posible y, sobre todo si es en el laburo, vistiendo algún atuendo básico y con las manos donde todos se las podamos ver.
paro y a la bolsa
esta semana estuvimos de paro. el lema fue: "paro por discriminación". Lo insólito es que a mi, como a todos los de mi condición, nos recomendaron no participar de la medida de fuerza puesto que legalmente no estamos protegidos porque somos contratados por locación de servicio, una figura que utiliza el gobierno de la ciudad y también el nacional y los provinciales, para tener empleados en negro. cumplimos horario, tenemos jefes, rendimos cuentas y debemos presentar certificado médico si nos enfermamos, pero no nos pagan vacaciones, ni nos hacen aportes jubilatorios, ni tenemos seguridad social, salvo la que podemos obtener pagando el monotributo. tampoco nos corresponden premios, ni horas extras, ni calefacción (ah, calefacción no le corresponde a nadie, salvo que justo te sientes arriba de la estufita de cuarzo de la esquina). Cuestión que por estar en negro no pude participar de un paro en mi lugar de trabajo que era, justamente, por discriminación que es lo que siento que hacen conmigo desde el segundo mes de trabajo. al principio todo nos parece bien. qué sé yo, si las cosas en este lugar son siempre raras, por qué habrían de cambiar para realizar un paro. al final soy como todos, encima que me dan laburo, me quejo. si nadie me apunta con una pistola para estar ahí, ¿no?
el ángel de la dirección
el tipejo es un fascista de cuarta que encima tiene fama de ser buchón del director. concretamente, vayas por donde vayas, te dicen que tengas cuidado con él porque le pagan para estar mirando lo que hacemos o dejamos de hacer y, después, pasarle informe al superior. ya de por sí, que eso sea mínimamente cierto, me da ganas de estamparlo contra la pared del baño de mujeres, esa que está llena de mucosidad añeja. pero como si fuera poco es de los que se quieren hacer amigo. de los que para ir a cantar que visitás demasiado la página de facebook, se pasa horas chateando con minitas en el facebook. cuando no está mirando culos virtuales, mira sin disimulo los culos estatales: creerá que son un bien público, un recurso municipal, vaya uno a saber, pero siente derecho sobre todos y cada uno de los traseros de la dirección que nos reúne. es curiosa su predilección por la parte de atrás que, acaso, pueda vincularse con su recurrente interés por los travestis. busca conversación todo el tiempo y se le nota que su único objetivo es tener alguna posibilidad de conquista, no le interesa mucho a quién, él quiere levantar chicas. entonces, si le decís que estudiás corte y confección y que tu sueño es ser costurera barrial, él vendrá con los fascículos de su abuela que no sabía coser, pero bordaba de maravillas. no sé cómo sería si el tipo fuera lindo, guapo, chulo, buen mozo, atractivo, sospecho seriamente que a mi me provocaría el mismo asco, pero encima de todo es desagradable y ya está mayor como para tener una mínima expectativa con las chicas de veinte, preciosas y curvilíneas que abundan en la sala. al principio me sorprendía y me provocaba pena, cuando no le conocía el costado (centro, en realidad) facho y sus funciones de buchón, pensaba: cómo este chabón puede tener la mínima esperanza de que una de estas pibas siquiera lo registre. un tipo que no tiene verso, no tiene encanto, no tiene una profesión que te pueda provocar admiración, no tiene pasado, no tiene futuro, se jacta de un presente tan patético como el que tiene: ganarse la vida buchoneando a compañeros. y no para, no para, no para de decir pelotudeces, una detrás de otra. es de los que tienen una vagina en la cabeza y andan todo el día rascándose el cuero cabelludo. no sé cómo hace pero cualquier comentario que sobrevuela el espacio común que compartimos, a él lo remite a fantasías primarias del tipo cómo se cogería a ésta, cómo le rompería el orto a aquella, lo que no le haría a tal si tuviera la pinta de cual. sus consejos a las chicas son de un nivel de misoginia tan patético que me da ganas de hacerlo mujer y que tenga que padecerse a sí mismo. el otro día le dijo a una amiga que por un trago no se dejara tocar, pero por un auto, sí. a cuento de qué venía el comentario, nadie entendió, pero lo dijo. no sé, alguno pronunció auto y él dijo que se dejara coger por el chongo que le pudiera llegar a regalar un auto. es el tipo de mierda que piensa que las mujeres tienen el clítoris en la billetera. bah, no creo que sepa que las mujeres tienen clítoris. para él te bancas una chiquita por la guita o te dejás hacer mierda con una grande también por la guita. las mujeres a) no sentimos placer, b) no podemos comprarnos bienes por nuestros propios medios. le prometí a una amiga que un día voy a ir y me voy a poner a imitarlo, a ver qué dice si una mina se pasa todo el día mirando el bulto de sus compañeros, llevando todos los temas a la cama y jactándose de los metros de pija que se comió. no es que haya perdido la sutileza, aunque ciertamente la perdí, sino que el tipo habla así, desconoce la metáfora. él se expresa adelante de sus compañeras como si estuviera en el vestuario de varones tras un partido de fútbol. sabe que estamos ahí pero le parece absolutamente irrelevante. canta, silva, mantiene conversaciones de una punta a otra de la dirección como si en el medio, entre él y su interlocutor, no hubiera nadie o los que estamos no tengamos ningún valor. pregunta pelotudeces, te saca el teléfono de su lugar y no lo regresa, realiza llamadas privadas hablando en un tono alto como si estuviera en su casa y todos estuviéramos haciendo lo mismo que él: nada. es un infeliz nato. utiliza su carné de inspector y la camioneta oficial del gobierno de la ciudad para piropear nenas con uniforme escolar. y lo peor es que lo hace con alguna ilusión de que las menores de edad le den bola. no reconoce el límite y si le sugerís que no está bien lo que está haciendo no reacciona de ningún modo porque le da igual, no escucha, nada le importa. es de los que viven mirando para afuera. cree que Europa y estados unidos son mejores y no tiene ni puta idea de por qué lo dice pero le repite a todo menor de 25 años que se raje de este país de mierda, que se haga el pasaporte de la comunidad si tiene algún antepasado europeo. en su puta vida debe haber pisado un aeropuerto internacional pero asegura que con el pasaporte de la comunidad pasás sin necesidad de abrirlo, sin colas, sin miramientos, como si uno pudiera ser el hijo de puta más grande del planeta pero si tiene pasaporte comunitario es un señor y si no lo tiene se convierte, automáticamente, en un sorete, no importa cuáles sean sus valores. ¿será necesario aclarar que él no tiene pasaporte, ni siquiera argentino, y que vive en este país de mierda? para él, a los negritos hay que matarlos a todos, todos los que no tienen guita son negritos y los que tienen guita pero son negritos, también son negritos y merecen morir. todas las mujeres, sean negritas o no, están en el mundo para una sola cosa: ser penetradas por él -si son lindas- y ser penetradas por los demás si son feas. los peruanos son negritos, los bolivianos son bolitas y negritos, los negritos argentinos son negritos y de mierda. sí, sí, también se deleita contando chistes antisemitas y, por supuesto, cualquiera que tenga la perversa (y obvia) reminiscencia al jabón, lo derrite de placer. le gustan las armas y practica tiro. sabe de caza y seguro que anda "calzado" aunque debe ser tan cobarde que va a terminar metiéndose el revólver en el bolsillo trasero de su pantalón de corderoy beige. saluda a todo el mundo y tiene tiempo para conversar de cualquier cosa y la capacidad de siempre saber sobre lo que se está hablando. él todo lo sabe y todo lo soporta. lástima que no se de cuenta de que ya nadie puede soportarlo a él.
baño chico, infierno grande
la verdad es que no sé cuántas personas trabajamos en mi dependencia, ni podría decir si somos más mujeres que varones. sí sé que somos un montón. a mí me da la sensación de que somos como ochenta minas las que vamos todos los días ahí. y a partir de esa sensación puedo establecer que cada vez que arrimo mi culo al retrete de mi dependencia estoy exponiendo mi salud a una infección. un solo baño, un solo inodoro, un solo todo para que ochenta damas paseemos nuestra humanidad a diario. hagamos promedios, yo voy unas cuatro, cinco veces porque tomo dos litros de agua por día y, como es sabido, todo lo que entra tiene que salir. pero no todo el mundo acostumbra ingerir tanto líquido ni todo el mundo puede sacarse todo lo que le entra: cosas que pasan y nos definen, qué va a hacer. En el mundo hay tres clases de mujeres: las que mean mucho, las que mean poco y las que no mean. también hay un cuarto grupo, en esa tiponimia se engloban las que cagan en el baño del laburo. considero que, alguna vez, algo te puede haber cambiado el biorritmo de modo que se te trastocan los hábitos y bueno, no te quedó otra, no te dio tiempo de ir hasta el servicio del mc donald, está bien... evacuá en nuestro único retrete que te vamos a perdonar. ¿Pero tenerlo como rutina? ¿Hacerlo en el único inodoro que tenemos para compartir entre ochenta minitas?
un solo inodoro, uno solo para ochenta damitas que desfilan a razón de dos veces por día (promedio entre las que se mean todo y las que no mean nada). Usted dirá que no hay que exagerar, será un solo baño pero lo limpian cada 30 minutos, máxime considerando que pertenecemos a una dependencia que tiene poder de clausurar un local si su baño no reúne las condiciones de salubridad e higiene establecidas por la normativa vigente. error. los baños ("el" baño) ni siquiera se limpian una vez al día. usted podrá decir también que este es un post escatológico y yo le digo que, evidentemente, pero que más escatológico es el baño de mi laburo y nadie dice nada, también se lo aseguro.
el baño está sucio, las paredes se vienen abajo, a veces se le quema la lamparita (que por supus no es de las ecológicas) y nadie la cambia y tiene un tacho (para tirar todo aquello que no se puede arrojar por el retrete) que tiene una tapa que hay que tomar con la mano para poder abrir. Poner la mano sin lavar en una tapa en la que otras setenta y nueve mujeres, que bien pueden haber pasado antes o pasarán después, ya han puesto o pondrán sus propias manos sin lavar, puesto que uno se lava las manos después de "ir" al baño y cuando una está "en" el baño todavía no "fue"" al baño, ergo aún no se ha lavado las manos. y si necesita levantar la tapa es porque tiene para tirar algo que no entra o que no debe arrojarse en el retrete. por eso esos tachos suelen tener pedal, una aprieta el pedal con la patita que más le guste y ábrete sésamo, la tapita se levanta. problemitas: el pedal está roto y todas la manitos levantamos la tapita.
llega luego el momento de lavarse las manitas. hasta hace poco tiempo el único jabón con el que se podía contar era de esos que son como pelotas de rugby pequeñas que no se acaban nunca y que huelen a telo de constitución, donde todas y cada una de las ochenta mujeres que trabajamos en mi dependencia pasábamos nuestras manotas sucias, luego, por supuesto, de haber levantado la tapa del tacho. la gripe A ha tenido que colapsar al mundo para que nuestros gritos silenciosos lograran que compren jabón líquido y toallas de papel. qué milagro ir al baño y poder secarse las manos con otra cosa que no sea el culo del pantalón. volviendo a la limpieza del receptáculo, que debería ser inmaculado, el baño es tal inmundicia que los de la estación del san martín son más limpios. yo me he tomado el trabajo de dibujar un círculito sobre algunos mocos que algunas asquerosas han dejado perpetuados allí y siguen desde el exacto día en que entré a laburar, hace dos años. vale decir que por lo menos en dos años nadie ha considerado necesario pasarle un trapo con lavandina a los azulejos del único baño que tenemos las ochenta mujeres que laburamos en mi repartición. es cierto, yo no voy a negar, que el personal de limpieza es acotado y que, para colmo de males, dos de los cuatro se jubilaron, pero es un baño, un baño donde si engordo un talle mi culo no entra, esto te tiene que dar la dimensión no ya de lo grande que es mi culo sino de lo pequeño que es el baño. me falta hacer la historia del papel higiénico pero me da vergüenza y hasta pena de mi propia suerte. resulta que alguien inventó que no se debe poner papel higiénico en el baño, como sucede en todos los baños del mundo civilizado, y si no en todos en muchos, que sé yo vos vas a burguer y hay papel en el baño, vas a la ypf del último pueblo perdido de la quiaca y hay papel en el baño, vas a mi casa y hay papel en el baño... vas a la dependencia donde yo laburo y no: NO HAY PAPEL HIGIENICO EN EL BAÑO. el argumento para explicar que no se puede dejar papel en el baño es porque se lo roban. se lo roban porque no ponés las cajitas tipo valot que vienen con candado. no los apures con esta respuesta porque te dirán que también se robarían el candado, con lo caro que es el candado. bueno, si vos tenés delincuentes trabajando en las dependencias, si chorras de manos sucias van al mismo baño que yo, comprá más papel, hermano, que no puede ser que haya que andar con el rollo en la mano desfilando por toda la dirección de bla bla bla del gobierno de la fucking ciudad de buenos aires. la buena nueva es que le pusieron llave al baño. parece que no alcanzaba con que ochenta chicas pasáramos a diario por un único retrete que los de arriba, que son otra jurisdicción, mandaban a la gente a utilizar nuestro baño para que no le ensucien el de ellos. pero por qué no se van a lavar el espíritu con bencina, hijos de la ciudad de buenos aires. porque hay que ser turro para tener el siguiente pensamiento: no quiero que ensucien mi baño, vayan a ensuciar el de las pelotudas de abajo. qué mierdas, mi dió’. así que ya la situación no daba para más y ahora llavean el baño cuestión que cuando llegas a la puerta, apretando las piernas porque los propios sistemas de supervivencia que elabora nuestro organismo hacen que te aguantes como para ver si lográs evitar una ida al contacto con los gérmenes de ochenta sucias que te acompañan en este calvario que es el trabajo municipal, te das cuenta de que te olvidaste la llave. en esta circunstancia se está estableciendo una nueva ley de murphy: siempre que olvides la llave del baño, el baño permanecerá con llave; siempre que recuerdes llevar la llave del baño, en el baño habrá cola de muchas mujeres con la llave del baño en la mano. así que ahí andamos. el primer día había treinta copias de la llave. hoy deben quedar tres, con lo cual a cada rato alguien mete sus mugrosos tentáculos en la bolsita de mi papel higiénico para buscar la llave del baño. yo les ruego que no tiren la llave en la bolsita del papel porque es un asco que todos estén metiendo sus manos en una bolsa donde está el papel que después estará en otras zonas delicadas de mi cuerpo, pero todos me miran como si estuviera loca. y estoy loca. nadie que trabaja dos años en este lugar puede decir sin mentir que sigue siendo una persona normal.